El día que llegaste fue un día caluroso, muy caluroso. Estábamos inmersos en una vorágine de sentimientos cuando de repente supimos que venías. Y ya no pudimos ni quisimos volver atrás, nos entregamos a la aventura de esperarte. El día que llegaste, por suerte, nos hablaste de una manera que sólo pudimos entender nosotros y desde ahí tratamos siempre de escucharte y brindarte todo lo que necesitabas. El día que llegaste nos miramos largo rato y nos abrazamos otro largo rato. Gracias por venir..