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Mostrando entradas de abril, 2010

Desvariancias en un 168

Viajando otra vez. Revuelto estomacal, otra vez. Jamás voy a terminar de entender que no puedo leer o escribir en el colectivo. Gente sube, paga el boleto, se sienta. Gente se para, toca timbre y se baja. Me pregunto si alguien comparte mis pensamientos. Si alguien ve lo mal que está todo. Pagar para viajar, pagar para comer, pagar para vestir, para estudiar, para salir, para entrar, para sentarse, para estar parado, para ser y para estar. Ser y estar. ¿Estar para ser? ¿O ser para estar? No tiene importancia. Siempre hay que pagarlo primero. Siempre hay algo para pagar. El mundo se consume a sí mismo. La naturaleza ya no sabe como advertirnos. Hay que segur consumiendo. Consumir cosas totalmente efímeras. Puras necesidades creadas para que las necesitemos. Sin necesitarlas. Es todo una ilusión. Todo. En dos minutos me pongo a pensar en las cosas que quiero tener y no tengo. Y son cosas, y van a seguir siendo cosas. Me gustaría saber las direcciones de las personas que no tienen un tel...

Histeriquismos

Así así... Más lento... Nono, un poco más rápido! Despacito! No ves que me lastimás?! Sos enfermo vos? Bueno, dale. Ni en pedo hago eso. Te parece? Cuando quieras, vamos. Pero no me gusta eso. A vos si? No sé! Y entonces qué hacemos? No, eso no. Mejor... No, no quiero. A veces sí. No me gusta. Pero es lindo. No me sale. Me re cuesta. No está bueno. Es divertido.

Recuperando la libertad...

Había una vez una personita pequeña y triste en un rincón, mirando como le quitaban todas las cosas que más amaba, y lo único que podía hacer al repecto era narrarlas. Llorando, en silencio, observaba como todo se le escapaba de las manos. Lamentando que no pudiera ser de otra manera, pero sin intentar cambiar las cosas. Porque cambiar las cosas no era para ella, para eso se necesitan personas fuertes y seguras de sí mismas. Y ella no lo era. Dentro de este lugar había muchas personas malvadas que le quitaban sus pasiones, o simplemente las destruían delante de sus ojos, para que ella vea que no podía hacer nada al respecto. Y se sentía más impotente, menos importante y seguía sufriendo. Desconsolada. Creía que el mundo era un lugar oscuro y sin esperanzas. Sólo aguardaba su muerte. Nesea siempre fue su compañero de celda. Pero la particularidad de Nesea es que siempre estaba de buen humor. Él obse...