Una gorda en el asfalto. Mmmm me van a criticar... Bueno... Una mujer de tamaño importante despatarrada en el medio de la calle. Un viaje, un colectivo, una caminanta y un taxi la llevaron allí. La gente que mira dice que el colectivo no tuvo nada que ver, que la mujer cruzó mal y no se fijó. Pero la policía busca culpar al colectivero porque siempre hay que buscar un culpable. Aunque no sea el verdadero culpable, va a tener que asumir todas las culpas... "Y así quedamos bien".
Y en el subte hay una nena de ochenta años. Puede ser porque en realidad no sabe contar y nunca supo que más de 7 no tiene. Tal vez porque ella vivió lo suficiente y en ocasiones mucho más que muchas de las personas de más de ochenta años. Y me dice "Yo cuando duermo, me chupo el dedo y no puedo ir a dormir porque mi mamá me va a retar."
La cámara se la dejé a Roberto, porque él sabe bien que es lo que hay que hacer con ella. Aunque sentí que me arrancaba un pedazo y se lo dejaba en el mostrador. Casi lo mismo que me hizo sentir la nena de ochenta años cuando me dijo que se levantó temprano porque tenía que ir a trabajar.
Una caída por la escalera de mentira (y digo de mentira porque la escalera es un horno), una pierna hinchada y cinco días de reposo para las madres preocupadas de las Eddas de todo el mundo. Un poco de hielo y a otra cosa, ahora vení que tenés que trabajar.
Un señor de bigotes me dice "Bienvenida" porque piensa que necesito esas palabras para sentirme bien. Aprecio su ánimo, pero no le digo lo que pienso y respondo un hipócrito Gracias.
Y se me quemó la lamparita. Pero no sabemos si es que no tengo luz o se me acabaron las ideas...
Y en el subte hay una nena de ochenta años. Puede ser porque en realidad no sabe contar y nunca supo que más de 7 no tiene. Tal vez porque ella vivió lo suficiente y en ocasiones mucho más que muchas de las personas de más de ochenta años. Y me dice "Yo cuando duermo, me chupo el dedo y no puedo ir a dormir porque mi mamá me va a retar."
La cámara se la dejé a Roberto, porque él sabe bien que es lo que hay que hacer con ella. Aunque sentí que me arrancaba un pedazo y se lo dejaba en el mostrador. Casi lo mismo que me hizo sentir la nena de ochenta años cuando me dijo que se levantó temprano porque tenía que ir a trabajar.
Una caída por la escalera de mentira (y digo de mentira porque la escalera es un horno), una pierna hinchada y cinco días de reposo para las madres preocupadas de las Eddas de todo el mundo. Un poco de hielo y a otra cosa, ahora vení que tenés que trabajar.
Un señor de bigotes me dice "Bienvenida" porque piensa que necesito esas palabras para sentirme bien. Aprecio su ánimo, pero no le digo lo que pienso y respondo un hipócrito Gracias.
Y se me quemó la lamparita. Pero no sabemos si es que no tengo luz o se me acabaron las ideas...
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